Cuéntanos cómo era...Sin categoría

D. Ángel Márquez nos cuenta cómo era la Curia de Málaga hace cincuenta años

Ángel Márquez trabajó en el Obispado desde 1957 a 2004. Durante treinta y cinco años fue secretario personal de los señores obispos.

La recién creada web de los sacerdotes es una iniciativa muy oportuna para informar de la actualidad que compete al presbiterio y, a la vez, también para recordar un poco de su historia. 

En estas líneas se hace alusión al Obispado, y más en concreto a la Curia Diocesana y a la Curia de Justicia, con los sacerdotes y seglares que trabajábamos en las mismas y la ubicación que tenían entonces los diferentes departamentos en la década de 1960 a 1970.

En el Palacio Episcopal, entrando por la Plaza del Obispo, a la derecha, estaba la consejería; desde ella, a través de una ventana, se podía controlar a cuantos entraban y salían del edificio. 

La Cancillería, con D. Juan Ortega Martín, estaba también a la derecha junto a las oficinas generales, a las que el público tenía acceso por dos puertas situadas en el patio central. En ellas se encontraban Manuel Vilaseca, para asuntos de cancillería; Tomás Alonso, contable; Manuel Moreno, cajero; Florián Calvo y Juan Fragoso, para el tema de bodas; D. José Real Manrubia, notario, y al fondo de las oficinas, el despacho del administrador diocesano, D. Antonio Martín Fernández. Por las tardes colaboraba Teodoro García en el departamento de contabilidad.

En el patio central, a la izquierda, estaba la Vicaría General con D. Francisco Carrillo Rubio; a su lado, la secretaría con Ángel Márquez.  A la derecha del ascensor, las oficinas del Patronato Diocesano de Enseñanza y del Patronato Mixto de Escuelas Rurales; allí trabajaban Juan Luna, Antonio Castilla y el encargado de obras, Manuel Paz. 

En el segundo patio, a la derecha, funcionaba el Tribunal Eclesiástico con D. Ángel San Vicente Huertas, D. Salvador López Medina, D. José María Cabello Janeiro y Luis Sené.

D.Ángel Herrera y D.Emilio Benavent.jpg
D. Ángel Herrera y D. Emilio Benavent

Al llegar a la planta primera, a la izquierda, había una cristalera que daba acceso a una galería. A la derecha de la misma estaban el despacho del Obispo de la Diócesis, Mons. Ángel Herrera Oria, la sala de visitas y la secretaría con D. Manuel Díez de los Ríos y Antonio Ocaña. Junto a la misma había una amplia Sala de Juntas. En dicha planta, a la izquierda, se encontraban el despacho del Obispo Auxiliar, Mons. Emilio Benavent Escuín y la secretaría con D. Manuel Aguilar Fernández. Por las tardes colaboraba Antonio Jiménez.

En la parte central de esa primera planta, ocupando la mayor parte de la fachada del edificio, estaba el Salón del Trono.

Antes de entrar en la galería descrita anteriormente, frente a la capilla (hoy salón de actos), estaba el Secretariado Social Diocesano con D. Arcadio Arregui Rangel, D. Manuel Rengel Cansino y D. José Casco Robledo.

En el segundo piso se encontraba el archivo diocesano al que se tenía acceso por la escalera central dividida en dos partes (hoy en día está bloqueada).

En la consejería estaban Antonio Fernández, Agustín Jiménez y Miguel Sánchez. El primero vivía con su mujer Pepa, en la portería que daba al patio central de la Plaza del Obispo; el segundo con su mujer Ceferina, en la portería de calle Fresca; y había otro, que no pertenecía a la consejería, Miguel Martín, que vivía con su mujer María en la portería de calle Santa María, 18. 

El chófer de Mons. Herrera era Salvador Palmero, que vivía en el mismo Obispado.

Por aquel entonces el horario de oficina era de lunes a sábado, mañana y tarde. Pasados unos años, se fijó la “semana inglesa”, que consistía en tener libre la tarde de los sábados.

La puerta principal del Obispado permanecía abierta los domingos por la mañana hasta que regresaba de la Catedral Mons. Herrera, tras la Misa de una.

Grupo obispos y sacerdotes.jpg
1967. Señores: de pie, de izquierda a derecha, D. Francisco Echamendi, D. Manuel Díez, D. Rafael Betés, alcalde de Málaga, D. Benigno Santiago, D. Rafael Pineda, D. José Conde y D. José García Rosado. Y sentados, Mons. Ángel Herrera, Mons. Emilio Benavent y D. Francisco Carrillo.


Por la calle Fresca estaban las Mujeres de Acción Católica, un taller de costura para obras sociales, la Librería de Catequesis, la Delegación Diocesana de Misiones y el almacén de la Tómbola de Caridad.

Entrando por Santa María, 18, se encontraban los Hombres de Acción Católica, la oficina de Aspromanis y también la de Cáritas. 

En Santa María, 20, estaba situada la Residencia Sacerdotal, una comunidad de Hermanas Carmelitas del Sagrado Corazón –conocidas popularmente como las Carmelitas del Limonar-, que atendía a los residentes y el comedor al que acudía D. Ángel Herrera con algunos de sus colaboradores más cercanos. También estaba allí la capilla de la Adoración Nocturna y había además varias dependencias para reuniones y sala de descanso de los adoradores.

Hasta aquí este pequeño relato del lugar que ocupaban las oficinas del Obispado y de los que integrábamos entonces la Curia. A los sacerdotes se les han puesto los dos apellidos, y a los seglares solo el primero.

Se recuerda con cariño a unos y otros por el trato que se nos tenía y la amistad que compartíamos.

Ángel Márquez.