Historias de los Padres

San Atanasio, 2 de mayo

  • Atanasio nace en Alejandría, en el 295, probablemente de padres paganos de lengua griega. Se convierte al cristianismo en su primera juventud. Recibió una sólida formación de base con estudios filosóficos y literarios, así como una gran habilidad dialéctica.
  • Inicia su carrera eclesiástica: lector, diácono y secretario episcopal de Alejandro, obispo de Alejandría, al que acompaña al concilio de Nicea. A la muerte de éste le sucede como obispo de Alejandría en el 328. En el 335 es depuesto de su sede y marcha al primer destierro a Tréveris (Galias).
  • En el 337 regresa, pero sus adversarios nombran a un obispo intruso: en el 339 es desterrado por segunda vez. Se marcha a Roma, 340, participando en distintos concilios hasta el 346, cuando regresa de nuevo a Alejandría; logra permanecer diez años seguidos sin sufrir persecución.
  • En el 356 se marcha al tercer destierro al desierto, hasta el 361, aunque al año siguiente es depuesto por el emperador Juliano. A la muerte del emperador (363) regresa a Alejandría, donde permanecerá hasta el 366, pero tiene que abandonar nuevamente la ciudad. Con motivo de falsas acusaciones. Se produce un gran descontento popular que obliga a hacerlo venir en el 366, permaneciendo en su sede hasta el 373, año en que muere.

Cristología (Discurso contra los arrianos)  

Ya que Él (Cristo) es el Verbo de Dios y su propia Sabiduría, y, siendo su Resplandor, está siempre con el Padre, es imposible que, si es que el Padre comunica gracia, no se la comunique a su Hijo, puesto que el Hijo es en le Padre como el resplandor de la luz. Porque, no como por necesidad, sino como un Padre en su propia Sabiduría fundó Dios la tierra e hizo todas las cosas en el Verbo, que de Él procede, y establece en el Hijo el santo lavado. Porque donde está el Padre está el Hijo, de la misma manera que donde está la luz está el resplandor. Y así como lo que obra el Padre lo realiza el Hijo, y el mismo Señor dice: “Lo que veo obrar al Padre, lo hago también yo”; y así también, cuando se confiere el bautismo, a aquel a quien bautiza el Padre bautiza también el Hijo, y aquel a quien bautiza el Hijo es perfeccionado en el Espíritu Santo. Además, así como, cuando alumbra el sol, se puede decir que es también el resplandor el que ilumina, pues la luz es única y no cabe dividirla ni partirla, así también donde está o se nombra al Padre, allí está indudablemente el Hijo; y como en el bautismo se nombra al Padre, hay que nombrar también con Él al Hijo (Discurso contra los arrianos,2,41).

Porque son uno, no como una cosa que se divide en dos partes y estas dos partes son una sola cosa, ni como una cosa que se nombra dos veces, de suerte que el mismo es una vez Padre y otra vez su propio Hijo; por pensar así, Sabelio fue juzgado hereje. Mas son dos porque el Padre es Padre y Él mismo no es el Hijo, y el Hijo es Hijo, y Él mismo no es el Padre; pero la naturaleza es una, pues la prole no es diferente de su primogenitor, ya que es una imagen y todo lo que es del Padre es del Hijo. Por lo tanto, ni el Hijo es otro Dios, puesto que no fue producido desde fuera: en ese caso hubieran sido varios (dioses), si es que se hubiese producido una divinidad extraña a la divinidad el Padre. Porque, si bien el Hijo es otro en cuanto engendrado, sin embargo es el mismo en cuanto Dios. Él y el Padre son uno en propiedad y particularidad de naturaleza y en la identidad de la única divinidad (Discurso contra los arrianos.3,1).

Francisco Aranda Otero